La primera vez que escribí sobre el trabajo y la figura de Curro Claret (Barcelona, 1968) fue el libro Spoon publicado por Phaidon en 2002. Diez años después podía seguir usando el mismo texto porque el personaje no había cambiado en nada. Desde entonces hemos hecho bastantes cosas juntos, podríamos decir que encadenadas de manera natural y desarrolladas sobre una misma idea, la de implicar a un grupo de personas en riesgo de exclusión social, que en el pasado han vivido en la calle, sin techo, dentro de un proceso de diseño como una oportunidad para ayudarles en su recuperación. Una historia singular que podemos resumir en tres actos.

Todo comenzó en 2010 cuando Curro Claret participó en una convocatoria de Diseño contra la pobreza de los Ministerios de Cultura y Sanidad. Diseñó “La pieza”, un sencillo elemento metálico pensado para unir partes y construir muebles con materiales recuperados. Le dieron un premio y lo empleó para desarrollar con el taller de Arrels Fundació una colección variopinta de taburetes, mesas y lámparas que ilustraban sus posibilidades. La presentó en la Galería Estrany de la Mota en 2011. Después ofreció su idea a cualquier organización que lo solicitase siempre y cuando los muebles fueran realizados por colectivos más o menos marginados, excluidos socialmente o no, como una vía que les pudiera ayudar en su situación.

Cogí el testigo y en 2012 dio comienzo el primer acto. Le propuse a Curro diseñar y construir una de las tiendas de Camper Together en Barcelona (la de la calle Pelai en el Centro Comercial el Triangle) a partir de esa idea, con materiales recuperados y la colaboración de un grupo de personas de Arrels Fundació. No se trataba solamente de utilizarlas como mano de obra para producir los muebles sino de implicarlas en el proceso de manera activa, ofreciéndoles la posibilidad de participar y decidir sobre ciertos aspectos del diseño. Así nacieron las cortinas confeccionadas con cordones de zapatos que dan color y personalidad al espacio. El modelo de colaboración, que recogimos en un video documental realizado por Raúl Cuevas, resultó un éxito y en 2014 se repitió en Madrid (en la céntrica tienda de la calle Preciados), en esta ocasión con la Fundación San Martín de Porres.

Los cordones de zapatos sirvieron también para confeccionar pantallas para las lámparas de ambas tiendas, con un resultado tan sugerente como para llevarlo hasta el catálogo de Metalarte. Aquí comienza el segundo acto. La empresa de iluminación, de la que yo era también director artístico, sumó otro eslabón a la cadena y desarrollamos una amplia colección de lámparas bautizada con el nombre de Shoelaces que se mostró por primera vez en el multitudinario estreno de Palo Alto Market en Barcelona. Se fabrican en los talleres de las citadas fundaciones y desde 2015 lucen en las tiendas de decoración e iluminación más importantes del mundo. Por méritos propios, como sucede con las tiendas de Camper, sin esgrimir lo social como una coartada.

No se trata de caridad sino de ofrecer a las personas desfavorecidas nuevas oportunidades de sentirse válidas y creativamente vivas. Curro lleva una parte importante de su vida profesional dedicado a ello. Estudió en la Escuela Elisava de Barcelona y acabó su formación en el exclusivo Central Saint Martins College of Art de Londres, pero es la antítesis de la imagen típica de un diseñador, una rareza que si no existiera habría que inventarla. Recibió el Premio Ciutat de Barcelona por su labor, que está cargada de sentido y entiende el diseño como una herramienta al servicio de la sociedad.

Su pensamiento y su método se recogen en el libro “Retrato imperfecto de Curro Claret. Conversación polifónica sobre diseño y otras cosas” que realicé con Oscar Guayabero y que cierra el tercer acto. La publicación se editó coincidiendo con el proyecto para la tienda de la marca mallorquina en Madrid y después se hizo una segunda edición limitada y numerada de 60 ejemplares, impresos por Nova Era con papel recuperado, con motivo de aquella presentación de Shoelaces en Palo Alto Market. En 2016 la editorial Gustavo Gili se hizo cargo de la edición y distribución nacional. Ese mismo año invité a Curro a participar en el proyecto REmix de BD, pero eso ya es otra historia.

En la Fundación San Martín de Porres celebran cada año el “Día de los sin techo” saliendo a la calle con una máscara blanca que simboliza la invisibilidad del colectivo. En una de las paredes de la tienda de Camper de la calle Preciados están las máscaras de todos los que trabajamos en el proyecto realizadas en escayola. Las dos últimas son las nuestras. Al poco tiempo de inaugurarse la tienda recibí este correo de Israel Terrones. Son los peligros y las satisfacciones de trabajar con Curro.

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