Texto sobre la lámpara Inout y su campaña de lanzamiento publicado en el número 262 de la revista ON.

Los dos metros y quince centímetros de la lámpara Inout no pasaron desapercibidos dentro del renovado catálogo que Metalarte presentó hace apenas un año. En ese poco tiempo la pieza se ha convertido en el best-seller de la empresa. Y va camino de hacer historia. Su éxito respalda la apuesta por la innovación que quiere simbolizar el concepto de Metalab. Una combinación de experimentación y experiencia que en este caso se ha desarrollado además con mucho olfating.

Las claves del acierto son tres. La primera y más evidente –Big & Big– es su tamaño. La lámpara es tan grande como lo ha permitido la tecnología, en este caso la del polietileno rotomoldeado. Faltaba en el mercado una lámpara versátil de gran envergadura. Sus formas reconocibles la hacen apta para todos los públicos y la sencillez de fabricación garantiza unos precios de venta competitivos. Se moldea de una sola pieza, por lo que estructura y pantalla son una misma cosa. La segunda de las claves –In & Out– se explica porque es una lámpara insólita, apta tanto para interior como para exterior. El material plástico con el que se fabrica es impermeable y resistente a los golpes. Puede además pigmentarse en masa para conseguir una amplia gama de colores que pueden ser incluso a la carta, para proyectos de interiorismo corporativo. En catálogo, aparte del blanco, se ofrecen por el momento otras tres opciones a elegir: gris elegante, amarillo limón y rojo pasión. En esa versatilidad radica la tercera de las claves –Home & Contract–, porque esta es una lámpara que sirve para iluminar la piscina o el jardín. El porche del chalé o la terraza del restaurante. El salón de casa o el hall de un hotel. El programa Inout tiene enormes posibilidades tanto en el ámbito doméstico como en cualquier proyecto de instalación. Oficinas, tiendas o bares, sin importar de la clase que sean.

El otro aspecto interesante de este proyecto radica en cómo se han ilustrado todas esas virtudes, en un ejercicio de comunicación que le va la zaga al proyecto Inout por lo que tiene de experimental, desarrollado en base a los retratos de Nienke Klunder, una joven fotógrafa holandesa que lo que tiene de particular es que no se esconde detrás de la cámara. Todo lo contrario. Ella es el arte y si es necesario también una parte de la imagen. Desde que en el año 2000 se graduó en la St. Joost Art Academy de Breda, en la especialidad de fotografía, ha sentido una irresistible debilidad por el autorretrato que inevitablemente la ha llevado a especializarse en el retrato. Por ambas cosas se la escogió para realizar este trabajo con las lámparas Inout. Se querían mostrar una serie de escenas en las que el diseño fuera protagonista. Pequeñas historias que explicasen sus virtudes, pero tratadas siempre con cierto sentido del humor, porque una lámpara, aparte de dar luz, también puede hacernos sonreír. Sobretodo si los personajes que aparecen junto a ella son los propios diseñadores, sus amigos, la señora de la limpieza o los más altos responsables de la empresa que la fabrica. Para lucir palmito en la piscina y asumir otros papeles más atrevidos está la propia Nienke, que es capaz de actuar con la misma profesionalidad delante o detrás de la cámara y de travestirse en cualquier personaje para que la imagen resulte como estaba planeada. / RU

Texto sobre la lámpara Inout.

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Inout

Metalarte, 2003

Posiblemente fue la primera de su especie.