Diseño del escenario, realizado junto con el estudio de arquitectura de Franc Fernández, para la asamblea anual de Eurocities que tuvo lugar en el Palau de la Música de Barcelona. Participaban al mismo tiempo 30 alcaldes de capitales y municipios de Europa y era fundamental que estuvieran bien sentados. Fue un proyecto efímero y poco trascendente donde todo era exiguo, el tiempo para realizarlo, el presupuesto y el espacio para acomodar a tanta gente.

La cultura como promotora de valores, la cultura como motor de las ciudades, he aquí un excelente tema de intercambio para el centenar de ciudades que estos días se reúnen en Barcelona en la asamblea anual de Eurocities. Esta organización nació en 1989, precisamente en Barcelona, con el objetivo de establecer una activa red de ciudades que pudiera asumir una voz protagonista en la construcción europea y que sirviera a la vez como plataforma de debate y cooperación en temas concretos que atañen a la vida urbana. No por casualidad Eurocities nació bajo el impulso de cinco ciudades que no son capitales de Estado: representa, por decirlo así, una voz auténticamente civil. Una voz que es preciso que se escuche en el proceso de construcción de la futura Unión Europea y, más allá, que tenga su lugar permanente en la Europa constitucional y ampliada de después de 2004. Unos 30 alcaldes hablamos de ese futuro, y de la convención, en Barcelona. Pero están aquí, presentes, delegaciones de 100 ciudades europeas, algunas capitales, algunas de la Europa del Este y algunas que no son miembros de Eurocities pero que quieren participar en el debate y son bienvenidas (entre ellas cuatro de la metrópoli barcelonesa). Con este centenar de delegaciones hablamos de cultura. / Fragmento de un texto de Joan Clos, Alcalde de Barcelona, publicado en el diario La Vanguardia el 2 de noviembre de 2002.

Diseño del escenario para la asamblea anual de Eurocities que tuvo lugar en el Palau de la Música de Barcelona.