Una mañana de domingo de 2006 me desayuné con la noticia de los primeros suicidios que se habían producido en la prisión de Guantánamo, un penal en el limbo legal inventado por EE.UU. en 2001 para enjaular por tiempo indefinido a cerca de 500 personas supuestamente sospechosas y vergonzantemente indefensas a los ojos de todo el mundo. Ese mismo día propuse a la Fundación Signes promover una campaña de denuncia gráfica internacional entre los diseñadores y los profesionales del mundo de la comunicación para protestar con la fuerza de sus imágenes. Les pedimos que por una vez cambiasen los derechos de autor por los derechos humanos y la respuesta fue inmediata.

Redacté el texto, preparé el cartel de la convocatoria y Pepa Reverter hizo esta magnífica ilustración. Diseñadores como Peret, Paco Bascuñán o Carlos Rolando, publicistas como Tito Muñoz y dibujantes como Forges fueron algunos de los que se sumaron a la iniciativa. El dúo Gomaespuma también participó componiendo una canción que se convirtió en la banda sonora del proyecto. La cifra fue aumentando hasta alcanzar los doscientos participantes y con ellos organizamos una exposición en el vestíbulo del CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona), coincidiendo con la 25ª edición de Moda FAD dedicada a los Derechos Humanos.

Protestar con la fuerza de una imagen.

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Fundación Signes, 2003

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