Tuve la suerte de poder participar en un proyecto único, la gestación de un exclusivo hotel en la playa de Natai (Phuket, Tailandia) promovido por el emprendedor y filántropo Mark Weingard. Tiene un vínculo directo con la Fundación Inspirasia de Bali y una historia personal capaz de convencer a cualquiera para sumarse a su causa. Durante un año y medio me aventuré a trabajar con él. Mi papel en la creación de Iniala fue diverso, hice de asesor, de interiorista y de diseñador multiuso, me ocupé de la producción de los diseños propios y algunos ajenos.

En la aventura también participaron los hermanos Campana, Joseph Walsh, Mark Brazier-Jones, Eggarat Wongcharit, PoD, Jaime Hayon, Joaquín Torres (A-Cero), el chef Eneko Atxa y Graham Lamb, autor de la arquitectura del conjunto. A mi me tocó proyectar el bar, el gimnasio y una biblioteca que finalmente se quedó sin libros.

El bar era un cóctel creado expresamente para satisfacer los deseos de Mark, que es de origen británico. Tiene la elegancia de un club, el dinamismo de un sports bar y el entretenimiento que ofrece un salón de juegos. Nobleza en los materiales, imágenes en pantallas ocultas y diferentes escenarios para la diversión. Todo el mobiliario fue diseñado y fabricado en Barcelona exclusivamente para este lugar. Los sillones, las mesas auxiliares y tres piezas muy especiales: el futbolín, ubicado dentro de un box infinito y construido desde los recuerdos de la adolescencia con la sofisticación del siglo XXI, en el que los jugadores son bellos y diferentes en cada una de las posiciones que ocupan dentro del campo; una mesa de billar deslumbrante, de dimensiones profesionales, con sus 9 feets totalmente cubiertos con 796.647 cristales de Swarovsky® Elements, la primera de una edición limitada de 25 ejemplares; y una elegante mesa para jugar al póquer. Sus asientos son también piezas singulares, casi esculturas, a tono con espíritu artístico que envuelve todo el proyecto de Iniala, una versión del asiento Cul is Cool con respaldo, realizada artesanalmente con fibra de vidrio y cuero natural.

El gimnasio es siempre un lugar con poco margen para la creatividad, porque suelen ser siempre espacios dominados por las máquinas. Este también. Teníamos las mejores, las más elegantes, relucientes y sofisticadas, diseñadas por Antonio Citterio para Techogym. Lo último y lo mejor en diseño para el culto al cuerpo. Pero un lugar como Iniala requería algo más y lo dotamos con un ring de boxeo diseñado y fabricado especialmente para él. Porque es el deporte nacional en Tailandia y porque le hace honor a las cuatro litografías originales de Andy Warhol que presiden y le dan nombre a este espacio: “The Warhol Gym”. Las obras pertenecen a la colección de retratos realizados por el artista en 1978 al boxeador Muhammad Ali, que forman parte de su serie «Athletes». Viajar hasta Miami para adquirirlas fue bastante más fácil que diseñar y fabricar un boxing ring con todos sus requisitos y garantías. Y menos arriesgado que ir a ver combates en Bangkok para documentarse como es debido. Lo proyectamos con los mismos materiales de las máquinas que lo acompañan en el gimnasio, acero, aluminio pulido, tejidos técnicos y acabados en piel. Tiene detalles singulares como los tensores de las cuerdas inspirados en el mundo de la náutica y señales luminosas para medir el tiempo de combate acompañadas del clásico sonido de la campana.

El tercer espacio que tenía que proyectar para Iniala Beach House era la biblioteca, que estaba ubicada en el volumen más pequeño del recinto. Para ella diseñamos inicialmente un programa de mobiliario funcional y después un gran sofá thai de mosaico flexible. Finalmente, Mark decidió darle otro uso a ese lugar, como galería de arte, con una singular mesa de exposición en el centro. Sobre la marcha fui realizando otros encargos, como el diseño de las tumbonas o daybeds que están repartidas por la playa. También el proyecto de la escalera de acceso y los baños del hotel para los niños, otra versión del asiento Cul is Cool, para el exterior de bar, producida en piedra artificial con Escofet y pequeñas cosas que se quedaron en el limbo, entre ellas una simpática pieza de food design para el restaurante de Eneko Atxa, el chef quería servir un revuelto de setas con sorpresa que llegaba a la mesa dentro del propio huevo y había que darle forma al plato.

Por último, me ocupé también de la realización y producción del mobiliario para el espacio proyectado por Lana Grineva desde su estudio Philosophy of Design (PoD) de Moscú. Son diferentes piezas basadas en las formas y el concepto de la tradicional Matryoshka.

Todo ello en muy poco tiempo. Comencé a trabajar con Mark Weingard en agosto de 2012, cuando su proyecto todavía estaba en los cimientos, y lo inauguramos el 13 de diciembre de 2013. Con la generosa ayuda de Graham Lamb y gracias a la colaboración de Otto Canalda, Agustín Álvarez, Miriam Lask, Javier Haro, Carlos de Miguel, Billares Córdoba, Swarosvki Elements y Escofet.

Tuve la suerte de poder participar en un proyecto único, la gestación de un exclusivo hotel en Tailandia promovido por el emprendedor y filántropo Mark Weingard.

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