El diseño llegó al cuarto de baño hace muy poco tiempo. En los años 80 y 90 el baño seguía siendo tan solo un cuarto y eran pocos los que apostaban por mejorarlo. Tanto en España como en Europa. Roca estaba, pero todavía no se la esperaba. Con ArtQuitect fuimos pioneros en llevar el diseño y su cultura al espacio menos cuidado de la vivienda. Estaba claro que era una apuesta segura porque con las cocinas había sucedido lo mismo y estaban viviendo una revolución. El empresario Ramón Comelles y la interiorista Paqui Ricós eran ArtQuitect, que nació como una tienda que distribuía en exclusiva lo mejor que se podía encontrar entonces por el mundo: las griferías Vola diseñadas por Arne Jacobsen en los años sesenta, las cerámicas artísticas de Piero Fornasetti producidas por Bardelli o el catálogo de Rapsel, la empresa italiana que bajo la dirección y el olfato de Aldo Provini comenzó a sorprender a todos con lavabos firmados por Shiro Kuramata o Philippe Starck, que entonces estaba en los inicios de su carrera. No había más. Con esos mimbres confeccionamos un discurso sobre “la cultura del baño” y durante años predicamos sus bondades a base de exposiciones y campañas de publicidad, dirigidas principalmente a los profesionales de la arquitectura y también al público general.

Con el paso del tiempo y con el conocimiento acumulado, AQ pasó de ser solo un distribuidor a promover con acierto diseños a través del catálogo de Rapsel (el lavabo Albeus mereció una mención del Compasso d’Oro) y editar sus propios productos bajo la marca de ArtQuitect Edition. Estaban firmados por personajes que eran poco habituales o desconocidos para las revistas del sector, como Javier Ruiz-Tapiador, José Luis López Ibáñez, Damián Sánchez o unos emergentes Francesc Rifé y Antoni Arola. Mientras tanto, aquella cultura del baño ya se había normalizado y convertido en un negocio que no tardó en estar dominado por las grandes marcas italianas y alemanas, además de Roca, que ya se había despertado y reclamaba su trozo del pastel invitando a Chipperfield, Moneo y otros arquitectos de renombre a diseñar para su catálogo. Incluso el gigante turco Vitra se acabó sumando a la fiesta fichando a Ross Lovegrove para proyectar sus colecciones. Competir con todos ellos solo era posible a golpe de ingenio y me atrevo a decir que al menos conseguimos sorprenderles y descolocarlos cuando en 2005 presentamos la colección AQHayon Collection y el barroco digital de un joven español llamado Jaime Hayon.

Paqui Ricós y Ramón Comelles en la portada del suplemento I&D de la revista Experimenta. La colección de baño que presentamos en 2005 fue el primer diseño producido de Jaime Hayon, en este caso para ArtQuitect, que también se estrenaba como productora. La desarrollamos al mismo tiempo que la lámpara Josephine para Metalarte. Después hicimos juntos otros proyectos en BD Barcelona Design y Camper, que le sirvieron de trampolín para su imparable proyección internacional.

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