No todos los diseños tienen un final feliz. Algunos se quedan en un cajón en standby, por motivos que pueden ser diversos, desde la financiación a la oportunidad. Si pasan demasiado tiempo en ese limbo corren el riesgo de perder la originalidad, porque tener una buena idea no sirve de nada si la acaban materializando otros.

No todos los diseños tienen un final feliz.

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