Texto a modo de manifiesto para la exposición y el libro “COCOS. Copias y Coincidencias” en defensa de la innovación en el diseño. Con Juli Capella.

Afrontar un tema tan delicado y espinoso como la copia es peligroso. Mucha gente nos recomendó “non meneallo”. Pero pensamos que ya iba siendo hora de tratar este asunto tan cotidiano y flagrante con delicadeza y con rigor, pero también con valentía.

Todos sabemos que la copia es una práctica habitual en el diseño, tal vez sea un sino de la propia humanidad a lo largo de su historia; y sabemos también que la frontera entre lo que está o no copiado se hace a veces confusa. ¿Dónde empieza la imitación?, ¿hasta dónde llega una inspiración?, ¿qué se considera falsificación?, ¿cuándo se comete plagio?, ¿hasta dónde es lícito un homenaje?… Y en esta órbita cabe añadir otro fenómeno curioso: la coincidencia, la réplica inocente de algo que ya existía. Cuántas veces nos ha acontecido tener que admitir la preexistencia de algo que pensábamos haber ideado. Abriendo archivos pretéritos, oteando en otros países, descubrimos atónitos cuánto se asemeja nuestra criatura a otras que ya pululaban hace tiempo.

Por lo tanto: Copias y Coincidencias, COCOS. Afrontémoslo sin miedos.

Indagar estas actitudes en el campo creativo no es nuevo, las acusaciones de copia se remontan a la cuna de la civilización y tienen en el Renacimiento un momento álgido. Pero a medida que la sociedad se industrializa, la copia en el producto alcanza una dimensión brutal, pues ya no entra en juego tan sólo el orgullo, sino el negocio. La eclosión de las patentes a partir del siglo XVIII supone un baile significativo y creciente de millones de euros.

Es plausible que sea difícil discernir entre dos acuarelas de artistas coetáneos, pero lo que no admite discusión es que una pluma Montblanc o es genuina, o está copiada. Por lo tanto convenimos en opinar que el plagio es desleal e incluso delito. Y sin embargo una inspiración puede ser hasta loable. Copiar a un maestro para entender su técnica resulta, incluso, una experiencia recomendable. Añadirle su firma e intentar venderlo, un robo.

Cambio de rumbo
España fue un país copión, durante décadas copiar de afuera estaba incluso potenciado, todo con tal de fomentar la producción interior y no depender de las importaciones. Poco importaba de quien fuese la idea del producto, había que fabricarlo aquí a toda costa. Durante muchos años empresarios y diseñadores se paseaban por las ferias internacionales fotografiando stands y recopilando folletos para desmenuzar artículos y recomponerlos a su antojo. Copiarse unos a otros también estaba tolerado. Pero ahora las cosas han cambiado, comenzamos a ser víctimas del asunto, nos fastidia que el vecino se aproveche de nuestra inversión y nos llegan del exterior imitaciones de nuestras propias marcas y a precios muy inferiores. Algo no cuadra y debemos espabilar. Si hasta ahora la ambigüedad de las leyes y la picaresca de las denominadas variantes desbarataban la posible defensa, ahora nos encontramos en un nuevo marco que presiona en dos sentidos: se potencia la innovación y se persigue, en serio, al copión. El camino, pues, está claro.

En cualquier caso la tesis de la exposición y del libro COCOS es contundente: abrimos una brecha decidida en favor de ser original, de inventar el mundo, de idear sin muletas, en definitiva apostamos por la innovación creativa. Defendemos el derecho a la propiedad intelectual e industrial. Preferimos a los diseñadores que investigan y a las empresas que buscan nuevos y mejores productos. Y nos parece inmoral quien va a remolque de los demás, quien se aprovecha de los riesgos ajenos para asegurar su negocio copiando. Y además tiene los días contados, pues acabará asfixiado en la vertiginosa rueda del progreso.

¿Y si todos copiásemos? Sería el fin de la creación. Todos esperando las novedades ajenas para hacerlas un poco peor pero más baratas. Una cascada de renuncias a innovar al estar pendientes de un tercero. No future. Por el contrario, si todo diseñador y empresa se esforzase en implementar sus propuestas la mejora de nuestro entorno material sería más certera y veloz. Y su beneficio competitivo notable.

Entremos pues en el fascinante, aberrante, sorprendente, a veces indignante, siempre inabarcable mundo de los COCOS. Desde el crudo estado de la cuestión a los análisis y opiniones variopintas, pasando por la defensa legal del diseño, y acabando en unos cuantos de los infinitos ejemplos posibles. Valoremos el verdadero calado de un fenómeno mundial que requiere tanto de leyes como de talento, pero sobre todo de sensibilidad ética y social. Mojémonos al respecto. / JC + RU

Texto a modo de manifiesto para la exposición y el libro “COCOS. Copias y Coincidencias” en defensa de la innovación en el diseño.

Trabajos relacionados

COCOS: Copias y Coincidencias

Electa, 2003

256 páginas en defensa de la innovación en el diseño.