No hay muchos periodistas especializados en diseño que se hayan aventurado alguna vez a cambiar de rol para ejercer de diseñadores. Se lo recomiendo a todos. Tendrán una visión realista de la profesión. En mi caso fue una evolución natural, también desarrollada de forma autodidacta y educada en la praxis. Toco de oído, como dirían los músicos. No tengo un estilo ni una especialidad concreta, pero si la solvencia que da la experiencia y la voluntad de ir siempre un poco más allá en la búsqueda de nuevos conceptos o en el uso de nuevos materiales y tecnologías de fabricación. También la ventaja de conocer el negocio desde dentro de las empresas y haber trabajado con diseñadores de todos los colores. Respeto tanto a los que defienden que el diseño debe ser funcional y atemporal como a los que dicen que el diseño puede ser emocional y persiguen la belleza. Admiro a los son capaces de sintetizar ambas cosas y arriesgan para llegar a trascender con lo que hacen.